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Evequoz González Garmendia, A. et al., Geoinformática y cartografía del carbono en la biomasa aérea…
@rchivo 102
integrating Biomass_cci v5 (ESA, 2010–2021) with land-cover and land-use mapping from
MapBiomas Argentina, reprocessed in GIS and cloud-based computing infrastructure to
accelerate calculation and manage large data volumes. The information was reclassified into
a ~90 m grid and linked to ecoregions, hydrographic basins, and administrative departments,
estimating carbon as C = B * 0.5. A total of 254 field records and regional literature sources
were compiled to validate the results. Fewer than 2% of the territory exceed 50 Mg C/ha,
while 38% falls below 15 Mg C/ha and 21.18% contains less than 1 Mg C/ha. Statistical tests
revealed significant discrepancies between Biomass_cci and field measurements,
highlighting the need for local calibration; however, global products remain useful for
interpreting spatial patterns, supporting territorial planning, and informing sustainable
land-management strategies.
Keywords: “ESA CCI Biomass”; “Ecoregions”; “Land Use Land Cover”; “Carbon sequestration”;
“Total Aerial Biomass”.
Introducción
La captura y el almacenamiento de carbono en ecosistemas terrestres son esenciales
para mitigar el cambio climático, ya que estos sistemas actúan como sumideros que absor-
ben dióxido de carbono (CO₂) atmosférico, reduciendo la concentración de este gas de
efecto invernadero (GEI) (Legg, 2021). Dentro de estos ecosistemas, los bosques
desempeñan un papel crucial debido a su alta capacidad de almacenamiento de carbono
en la biomasa y en el suelo, lo que los convierte en aliados estratégicos en la regulación del
clima global (Mo et al., 2023).
La biomasa aérea (AGB, por sus siglas en inglés) es uno de los principales
compartimentos donde se almacena el carbono en los ecosistemas terrestres, y su estudio
es fundamental para comprender la dinámica del carbono, debido a su relación directa
con los ci-clos biogeoquímicos (IPCC, 2003; IPCC, 2006). La biomasa aérea incluye todos
los componentes vivos sobre el suelo, como troncos, ramas, hojas y corteza, que
representan la mayor fracción de la biomasa total en los bosques (Brown, 1997). Por lo
tanto, su estimación presenta menos desafíos logísticos en comparación con otros
compartimentos, como la biomasa subterránea o el carbono orgánico del suelo, lo que
facilita su medición y análisis a escala regional (Gasparri y Manghi, 2004).
El análisis de los patrones espaciales de captura y almacenamiento de carbono es es-
pecialmente relevante en el contexto del cambio climático, ya que permite comprender la
dinámica de los sumideros de carbono y su interacción con los usos del suelo (IPCC, 2006;
Aceñolaza et al., 2007; Legg, 2021; Piani, 2024). Además, esta información resulta clave pa-
ra la definición de estrategias de conservación y gestión de los servicios ecosistémicos, fa-